quarta-feira, 16 de setembro de 2015

Caso Clínico de Hannehman Caso Bryonia agudo

Caso Bryonia agudo
S..., una mujer gruesa de cuarenta y tantos años y lavandera de profesión vino a pedir consulta después de tres semanas de encontrarse imposibilitada para ejercer su trabajo.
 
En cada movimiento, sobre todo cuando se levantaba y más aún cuando daba un paso en falso, experimentaba dolores fulgurantes a nivel del hueco del estómago que según ella se originaban en el costado izquierdo.
2º Se encontraba muy bien cuando estaba acostada; en esa situación no sentía dolor ni en el costado ni en el hueco del estómago.
Sólo podía dormir hasta las tres de la mañana.
4º Comía con gusto pero en cuanto había tomado el menor alimento, sentía náuseas.
5º Tenía hipersecreción salivar con eliminación al exterior.
Cada vez que comía sentía de inmediato revoltura de estómago, pero sin resultados.
7º Esta mujer tenía carácter violento, propenso a la cólera. Quedaba bañada en sudor en cuanto experimentaba dolores intensos. Quince días antes había presentado una regla normal. 
El resto era perfectamente normal.

En lo que concierne al primer síntoma, la belladona, la quinina y el zumaque venenoso ocasionan pinchazos a nivel del hueco del estómago; pero ni el uno ni el otro los excitan únicamente cuando el sujeto se mueve, como sucede aquí. La pulsatilla también los produce si se da un paso en falso, pero raramente; y no ocasiona ni los mismos trastornos de la digestión que indican los síntomas 4, 5, 6, ni la misma predisposición moral.
 La bryonia es la única que origina dolores sobre todo lancinantes durante el movimiento. También origina pinchazos bajo el esternón cuando se levanta el brazo; pero también los provoca en otros puntos en cada paso en falso.
 El tercer síntoma lo cubren varios medicamentos, entre ellos la bryonia.
 El cuarto síntoma en lo que respecta a las náuseas tras haber comido, pertenece a varios medicamentos, el haba de San Ignacio, la nuez vómica, el mercurio, el hierro, la belladona, la pulsatilla y las cantáridas; pero es poco corriente, inconstante y raramente se acompaña de apetito, lo que sí sucede con la bryonia.
 En cuanto al quinto síntoma, existen varios medicamentos que producen sialorrea, al igual que la bryonia, pero no producen los demás síntomas que se presentaban en la enferma. La bryonia resultaba preferible a este respecto.
 Las arcadas sin vómitos tras haber comido (síntoma 6) son producidas por pocos medicamentos; ninguno los determina más a menudo y en mayor medida que la bryonia.
 El estado de ánimo es uno de los principales síntomas en las enfermedades y como la bryonia produce a este respecto fenómenos semejantes a los que presentaba la enferma, este medicamento, a partir de esta circunstancia, así como de la reunión de las precedentes resultaba preferible a cualquier otro como remedio homeopático.
 Ahora bien, como la mujer era muy robusta y por consiguiente la fuerza de la enfermedad debía ser bastante considerable puesto que originaba dolores que impedían absolutamente el trabajo, hice tomar una de las dosis homeopáticas más fuertes, una gota entera de jugo de bryonia sin diluir y le dije a la enferma que volviera a verme en cuarenta y ocho horas. le aseguré a uno de mis amigos, que estaba presente, que recobraría una salud perfecta en este tiempo, y él lo puso en duda. Al cabo de dos días este amigo volvió para conocer el desenlace; pero la mujer no se presentó. Solo pude tranquilizarle dándole la dirección de esta enferma a la que fue a visitar de inmediato. Esta le dijo que ya al día siguiente había recobrado la salud y vuelto al trabajo.