quarta-feira, 16 de setembro de 2015

Pensar como Hahnemann. Repertorizar como Boenninghausen.

Resumen
Hahnemann utilizó dos repertorios manuscritos por él mismo, que nunca fueron publicados, y la copia de otro, manuscrito por Jahr y editado posteriormente (1835) bajo su directa supervisión, pero el repertorio que utilizó y elogió explícitamente, en una nota al pie del parágrafo §153[i] de su magna obra el Órganon del Arte de Curar, fue el de Boenninghausen (1832, 1835, 1846), que fue el primero publicado (en alemán), con prefacio del propio Hahnemann, que ha sido traducido de nuevo (al inglés y al español) del alemán original, revisado y rehabilitado por varios autores contemporáneos.
Presentamos el repertorio de Boenninghausen, en base a la forma de tomar el caso y analizarlo que tenían Hahnemann y Boenninghausen, tanto en cuanto a la consideración de la sintomatología principal, su selección característica, su valoración,  como su aplicación práctica en todo tipo de casos, agudos y crónicos, físicos y mentales.

Palabras clave:
Hahnemann; Boenninghausen; repertorio de Boenninghausen; Libro terapéutico de bolsillo.

 Abstract
Hahnemann used two repertories hand-made by himself, that never were published, and the copy of another, hand-made by Jahr and published later (1835) under his direct supervision, but the repertory that he used and eulogized explicitly, in a note on foot paragraph §153 of his great work the Organon of the Art of Cure, was that of Boenninghausen (1832, 1835, 1846), the first one published (in German), with a preface of Hahnemann himself, translated now again (to English and Spanish) from original German, reviewed and restored by some contemporary authors.
We present Boenninghausen’s repertory, based on the way Hahnemann and Boenninghausen token the case, considering the main symptomatology, the characteristic selection, the evaluation, and the practical application in any cases, acute and chronic, physical and mental.

Key-words:
Hahnemann; Boenninghausen; Boenninghausen’s repertory; Therapeutic Pocket Book.
 
[i] Todas las referencias numéricas precedidas del símbolo § se refieren a parágrafos de la obra Órganon del Arte de Curar de Samuel Hahnemann,




El doctor von Boenninghausen, por la publicación de los síntomas característicos de las medicinas homeopáticas y por su Repertorio, ha prestado un gran servicio a la homeopatía, así como el Dr. J.H.G. Jahr mediante su manual de síntomas principales.
(Hahnemann S. Órganon de la Medicina. Nota al § 153)

En esta búsqueda del remedio homeopático específico o, lo que es lo mismo, en esa comparación de los síntomas colectivos de una enfermedad natural con la lista de síntomas de la medicinas estudiadas, a fin de hallar entre éstas a un agente morbífico artificial cuyos síntomas correspondan, por similitud, con los de la enfermedad que habrá de ser curada, deberán tenerse en cuenta principalmente y con exclusión de otros, a los síntomas y signos más notables, singulares, no comunes y peculiares (característicos), porque es en particular con tales síntomas con los que deberán coincidir los de la lista de medicinas seleccionadas, a fin de escoger una que sea la más adecuada. (Hahnemann S. Órganon de la Medicina. § 153) –el subrayado es nuestro.
 
Objetivos
Buscar la concordancia del pensamiento de Hahnemann con el uso práctico del repertorio de Boenninghausen.

Material y métodos
Análisis de casos clínicos de Hahnemann, descritos con suficientes detalles en la bibliografía.
Se han seleccionado 4 casos clínicos, 3 agudos y 1 crónico, que son los únicos publicados en distintas recopilaciones y traducciones al español de la obra original de Samuel Hahnemann, Escritos Menores.[i]
Se han analizado dichos casos clínicos, realizando una selección sintomática en base al método de repertorización de Boenninghausen[ii], y utilizando su repertorio Libro terapéutico de bolsillo[iii].
 
Introducción
Se sabe que Hahnemann utilizó dos repertorios manuscritos por él mismo, que nunca fueron publicados, uno de ellos redactado en latín por su propia mano sin ninguna otra ayuda (1805), y la copia de otro, manuscrito por Jahr y editado posteriormente (1835) bajo su directa supervisión. Pero parece ser que Hahnemann no quedó satisfecho con este repertorio que encargó a su jóvenes alumnos Rückert y Jahr.
En cambio, el repertorio que aprobó totalmente y que parece ser que utilizó en su práctica profesional fue el de Boenninghausen[iv], tal como queda reflejado en el elogio explícito que hizo de él, en la nota al pie del parágrafo §153 de su magna obra el Órganon del Arte de Curar.
Boenninghausen redactó tres repertorios sucesivos:- el primero, Repertorio de Medicamentos Antipsóricos (1832), fue el primer repertorio homeopático publicado (en alemán), con prefacio de Hahnemann (la referencia en la nota al pie del parágrafo §153 de la 5ª edición del Órganon se refiere a éste); -luego realizó el Repertorio de Medicamentos no antipsóricos (1835);-y, por último, por consejo del propio Hahnemann, agrupó los dos repertorios anteriores en uno, el Manual terapéutico para médicos homeópatas (1846)[v], que incluía también La Relación relativa de los medicamentos homeopáticos (1836), conocido posteriormente en su versión inglesa como el Therapeutic Pochet Book. Este repertorio ha sido traducido de nuevo (al inglés y al español) del alemán original, revisado y rehabilitado por varios autores contemporáneos, en versiones digitales[vi]. Existe, además, una única traducción al español, de la edición francesa de 1976, realizada anteriormente pero de escasa difusión hasta ahora[vii].
En otro lugar hemos descrito con más detalle las vicisitudes en la historia de este repertorio y sus sucesivas traducciones[viii]. El Manual terapéutico para médicos homeópatas de Boenninghausen era el repertorio más usado a finales del siglo XIX, pero fue cayendo en desuso a raíz de la popularidad del repertorio de Kent, aunque el mismo Kent reconoció haberlo usado[ix].

La imagen de la enfermedad
Hahnemann insiste una y otra vez en que la curación de la enfermedad pasa por la desaparición de todos sus síntomas, de la totalidad sintomática. Pero el concepto de totalidad sintomática hay que entenderlo correctamente. Lo hemos definido como el conjunto de síntomas lógicamente relacionados entre sí que ponen de manifiesto una forma individual de enfermar. (lo que nos remite al concepto de individualidad morbosa).
Para Hahnemann la totalidad sintomática es la imagen o cuadro completo de la enfermedad (§104), teniendo en cuenta que es la imagen (Bild) reflejada al exterior de la esencia interior de la enfermedad, de la afección de la fuerza vital (§7), siendo lo único perceptible (§11, 14), y en lo único en que podemos basarnos para un diagnóstico seguro (§18); y la desaparición de todos los síntomas es el resultado evidente de la curación (§12, 17). Pero los síntomas fiables para el diagnóstico homeopático son los propios de la enfermedad en su evolución natural, sin modificar por efectos farmacológicos, por ello se recomienda tomar en consideración la enfermedad exenta de cualquier tratamiento (§91, 192), excepto en casos urgentes (§92).
Como vemos, la homeopatía hahnemanniana es eminentemente fenomenológica, se basa en los fenómenos observables con los sentidos (los llamados “síntomas”), no en teorías ni especulaciones (§1).
 
Cómo se construye la imagen de la enfermedad
El cuadro completo de la enfermedad incluye los síntomas comunes (generales) y los síntomas característicos (§102,153); el diagnóstico homeopático (la tarea más difícil del quehacer homeopático, según palabras del propio Hahnemann) debe hacerse en  base a la totalidad de los síntomas característicos y distintivos del caso de enfermedad (§104).
Los síntomas se caracterizan principalmente por sus modalidades, de agravación y mejoría, por su especial combinación (§102), por su etiología (§93) y por aquellos que se refieren a la alteración mental, emocional y del estado de ánimo (§213, 220).
Con pocos síntomas característicos puede ser suficiente (§164), siempre que configuren el cuadro completo de la enfermedad.

Boenninghausen resume mnemotécnicamente los siete aspectos que son necesarios conocer para tener una imagen completa de una enfermedad, es decir, para conseguir la totalidad sintomática (§7, §16)[x], utilizando un hexámetro del siglo XII que usaban los teólogos escolásticos para determinar la gravedad de un pecado: “Quis? Quid? Ubi? Quibus auxiliis? Cur? Quomodo? Quando?

Y coloca en primer lugar el aspecto psíquico del enfermo.

Quis?- ¿Quien?Por supuesto, la personalidad, la individualidad del paciente, debe encabezar la imagen de la enfermedad, porque la disposición natural se apoya en ella.” Boenninghausen incluye en este apartado: el sexo, la edad, la constitución física y el temperamento, y los estados de la mente y el espíritu, tanto en enfermedad como en salud.

Quid?- ¿Qué? La enfermedad, con su naturaleza y peculiaridades.

Ubi?- ¿Dónde? El lugar de la enfermedad, su localización.

Quibus auxiliis?- ¿Con qué? Se refiere a los síntomas acompañantes, concomitantes, especialmente aquellos que “(a) raramente aparecen en conexión con la enfermedad principal; (b) aquellos que pertenecen a otra esfera de enfermedad diferente del trastorno principal; y (c) por último, aquellos que son más ó menos característicos de uno de los medicamentos, aunque nunca se hayan encontrado en tal yuxtaposición.”

Cur?- ¿Por qué? Las causas de la enfermedad, la etiología, tanto las internas, es decir, la
disposición natural general (idiosincrasia), como las externas u ocasionales.

Quomodo?- ¿Cómo? Se refiere al modo, es decir, a todas las modificaciones que pueden tener lugar, excepto el tiempo, que está contemplado en la siguiente pregunta; incluye todas las modalidades, las agravaciones y las mejorías, también las aversiones y deseos alimentarios. Boenninghausen declara en este apartado: “…considero las indicaciones obtenidas por esta pregunta y la siguiente como las más importantes, indudables, y por lo tanto las más decisivas para los propósitos terapéuticos.”

Quando?- ¿Cuándo?Esta última pregunta concierne al horario de aparición, de agravación o de mejoría de los trastornos, y sigue en orden natural a la precedente, y es raras veces de menor importancia en terapia que la anterior.” También incluye la periodicidad, pero especialmente las agravaciones y mejorías en momentos particulares a lo largo del día.[xi]

La imagen de la enfermedad aguda
“en la enfermedad aguda los síntomas principales nos impresionan y se hacen evidentes a nuestros sentidos con mayor prontitud, y de ello que se requiera menos tiempo para completar el cuadro de la enfermedad…” (§82) (§99).
Hay que distinguir entre indisposición (pocos síntomas triviales) y enfermedad aguda propiamente dicha; en la primera basta un tratamiento higiénico-dietético (§150), sin necesidad de medicamentos.
“Cuanto más grave sea una enfermedad aguda, de mayor cantidad de síntomas notables estará compuesta generalmente,” (§152).
En casos agudos graves, en que no hay tiempo para esperar a observar la evolución natural de la enfermedad sin tratamiento, se toman en consideración los síntomas del “cuadro completo en la condición actual”, resultado de la asociación de la enfermedad natural con la medicinal (§92).

Escribe Boenninghausen, refiriéndose al dolor de muelas, “La totalidad de los síntomas de una enfermedad da una imagen perfecta de dicha enfermedad, e indica el remedio más útil de acuerdo al gran principio del “similia similibus curantur”. De la misma manera que un pintor no puede pintar una imagen perfecta por un solo trazo, de los ojos, la nariz, o la boca, .”[xii]

Parece claro que en una enfermedad aguda la selección sintomática a realizar para elegir el remedio más indicado no conlleva tantas dificultades como en una enfermedad crónica, principalmente porque los síntomas son de inicio reciente y son suficientemente notables como para ser distinguidos del estado de salud o del estado de enfermedad crónica previos.

La imagen de la enfermedad crónica
“…los síntomas y dolencias experimentados antes de ser medicado o con posterioridad de varios días a aquel en que dejó de tomar remedios dan la idea cabal y fundamental de la forma original de la enfermedad…” (§91), especialmente en casos crónicos, y que no requieren una urgencia de actuación.
En las enfermedades crónicas debe prestarse especial atención a las mínimas peculiaridades, que suelen ser muy significativas, a las que los pacientes suelen estar acostumbrados por el tiempo de evolución (los llamados “síntomas accesorios”) (§95).

En las enfermedades crónicas la selección sintomática se hace más difícil, cuanto más tiempo de evolución y cuanto más tolerables son los síntomas. Las claves para la correcta selección sintomática residirían en considerar principalmente:
-la etiología o causa desencadenante, tanto más difícil de discernir cuanto más alejada en el tiempo;
-la sincronicidad en la aparición de los síntomas (concomitancia) o en las modificaciones de los síntomas, en especial los cambios en el estado de ánimo; así, síntomas comunes adquieren una importancia significativa por su agrupación con el síndrome patológico principal y se convierten en signos característicos de la enfermedad;
-las modalidades (de agravación y de mejoría); y
-el tropismo: tisular, de órgano, geográfico.