Resumen
Hahnemann utilizó dos
repertorios manuscritos por él mismo, que nunca fueron publicados, y la copia
de otro, manuscrito por Jahr y editado posteriormente (1835) bajo su directa
supervisión, pero el repertorio que utilizó y elogió explícitamente, en una
nota al pie del parágrafo §153[i] de su
magna obra el Órganon del Arte de Curar,
fue el de Boenninghausen (1832, 1835, 1846), que fue el primero publicado (en
alemán), con prefacio del propio Hahnemann, que ha sido traducido de nuevo (al
inglés y al español) del alemán original, revisado y rehabilitado por varios
autores contemporáneos.
Presentamos el repertorio de
Boenninghausen, en base a la forma de tomar el caso y analizarlo que tenían
Hahnemann y Boenninghausen, tanto en cuanto a la consideración de la
sintomatología principal, su selección característica, su valoración, como su aplicación práctica en todo tipo de
casos, agudos y crónicos, físicos y mentales.
Palabras clave:
Hahnemann; Boenninghausen;
repertorio de Boenninghausen; Libro terapéutico de bolsillo.
Abstract
Hahnemann used two repertories hand-made by
himself, that never were published, and the copy of another, hand-made by Jahr
and published later (1835) under his direct supervision, but the repertory that
he used and eulogized explicitly, in a note on foot paragraph §153 of his great
work the Organon of the Art of Cure,
was that of Boenninghausen (1832, 1835, 1846), the first one published (in German),
with a preface of Hahnemann himself, translated now again (to English and
Spanish) from original German, reviewed and restored by some contemporary
authors.
We present Boenninghausen’s repertory, based on
the way Hahnemann and Boenninghausen token the case, considering the main symptomatology,
the characteristic selection, the evaluation, and the practical application in
any cases, acute and chronic, physical and mental.
Key-words:
Hahnemann; Boenninghausen; Boenninghausen’s
repertory; Therapeutic Pocket Book.
[i] Todas las referencias numéricas precedidas del símbolo § se refieren a parágrafos de la obra Órganon del Arte de Curar de Samuel Hahnemann,
El doctor von Boenninghausen, por la publicación de los síntomas
característicos de las medicinas homeopáticas y por su Repertorio, ha prestado
un gran servicio a la homeopatía, así como el Dr. J.H.G. Jahr mediante su
manual de síntomas principales.
(Hahnemann S. Órganon de la
Medicina. Nota al § 153)
En esta búsqueda del
remedio homeopático específico o, lo que es lo mismo, en esa comparación de los
síntomas colectivos de una enfermedad natural con la lista de síntomas de la
medicinas estudiadas, a fin de hallar entre éstas a un agente morbífico
artificial cuyos síntomas correspondan, por similitud, con los de la enfermedad
que habrá de ser curada, deberán tenerse
en cuenta principalmente y con exclusión de otros, a los síntomas y signos
más notables, singulares, no comunes y peculiares (característicos), porque es en particular con tales síntomas con
los que deberán coincidir los de la lista de medicinas seleccionadas, a fin de
escoger una que sea la más adecuada. (Hahnemann S. Órganon de la Medicina. §
153) –el subrayado es nuestro.
Objetivos
Buscar la concordancia del pensamiento de Hahnemann con el
uso práctico del repertorio de Boenninghausen.
Material y métodos
Análisis de casos clínicos de Hahnemann, descritos con
suficientes detalles en la bibliografía.
Se han seleccionado 4 casos clínicos, 3 agudos y 1 crónico, que
son los únicos publicados en distintas recopilaciones y traducciones al español
de la obra original de Samuel Hahnemann, Escritos
Menores.[i]
Se han analizado dichos casos
clínicos, realizando una selección sintomática en base al método de
repertorización de Boenninghausen[ii], y
utilizando su repertorio Libro
terapéutico de bolsillo[iii].
Introducción
Se sabe que Hahnemann utilizó
dos repertorios manuscritos por él mismo, que nunca fueron publicados, uno de
ellos redactado en latín por su propia mano sin ninguna otra ayuda (1805), y la
copia de otro, manuscrito por Jahr y editado posteriormente (1835) bajo su
directa supervisión. Pero parece ser que Hahnemann no quedó satisfecho con este
repertorio que encargó a su jóvenes alumnos Rückert y Jahr.
En cambio, el repertorio que aprobó
totalmente y que parece ser que utilizó en su práctica profesional fue el de Boenninghausen[iv], tal
como queda reflejado en el elogio explícito que hizo de él, en la nota al pie del parágrafo §153
de su magna obra el Órganon del Arte de
Curar.
Boenninghausen redactó tres repertorios sucesivos:- el
primero, Repertorio de Medicamentos Antipsóricos
(1832), fue el primer repertorio homeopático publicado (en alemán), con
prefacio de Hahnemann (la referencia en la nota al pie del parágrafo §153 de la
5ª edición del Órganon se refiere a éste); -luego realizó el Repertorio de Medicamentos no antipsóricos
(1835);-y, por último, por consejo del propio Hahnemann, agrupó los dos
repertorios anteriores en uno, el Manual terapéutico para médicos homeópatas
(1846)[v], que
incluía también La Relación relativa de
los medicamentos homeopáticos (1836), conocido posteriormente en su versión
inglesa como el Therapeutic Pochet Book.
Este repertorio ha sido traducido de nuevo (al inglés y al español) del alemán
original, revisado y rehabilitado por varios autores contemporáneos, en
versiones digitales[vi]. Existe, además, una
única traducción al español, de la edición francesa de 1976, realizada
anteriormente pero de escasa difusión hasta ahora[vii].
En otro lugar hemos descrito con más detalle las vicisitudes
en la historia de este repertorio y sus sucesivas traducciones[viii].
El Manual terapéutico para médicos
homeópatas de Boenninghausen era el repertorio más usado a finales del
siglo XIX, pero fue cayendo en desuso a raíz de la popularidad del repertorio
de Kent, aunque el mismo Kent reconoció haberlo usado[ix].
La imagen de la enfermedad
Hahnemann insiste una y otra vez en que la curación de la
enfermedad pasa por la desaparición de todos sus síntomas, de la totalidad
sintomática. Pero el concepto de totalidad
sintomática hay que entenderlo correctamente. Lo hemos definido como el conjunto
de síntomas lógicamente relacionados entre sí que ponen de manifiesto una forma
individual de enfermar. (lo que nos remite al concepto de individualidad morbosa).
Para Hahnemann la totalidad sintomática es la imagen o
cuadro completo de la enfermedad (§104), teniendo en cuenta que es la imagen (Bild) reflejada al exterior de la
esencia interior de la enfermedad, de la afección de la fuerza vital (§7), siendo
lo único perceptible (§11, 14), y en lo único en que podemos basarnos para un
diagnóstico seguro (§18); y la desaparición de todos los síntomas es el
resultado evidente de la curación (§12, 17). Pero los síntomas fiables para el
diagnóstico homeopático son los propios de la enfermedad en su evolución
natural, sin modificar por efectos farmacológicos, por ello se recomienda tomar
en consideración la enfermedad exenta de cualquier tratamiento (§91, 192),
excepto en casos urgentes (§92).
Como vemos, la homeopatía hahnemanniana es eminentemente
fenomenológica, se basa en los fenómenos observables con los sentidos (los
llamados “síntomas”), no en teorías ni especulaciones (§1).
Cómo se construye la imagen de la enfermedad
El cuadro completo de la enfermedad incluye los síntomas
comunes (generales) y los síntomas característicos (§102,153); el diagnóstico
homeopático (la tarea más difícil del quehacer homeopático, según palabras del
propio Hahnemann) debe hacerse en base a
la totalidad de los síntomas característicos y distintivos del caso de
enfermedad (§104).
Los síntomas se caracterizan principalmente por sus
modalidades, de agravación y mejoría, por su especial combinación (§102), por
su etiología (§93) y por aquellos que se refieren a la alteración mental,
emocional y del estado de ánimo (§213, 220).
Con pocos síntomas característicos puede ser suficiente
(§164), siempre que configuren el cuadro completo
de la enfermedad.
Boenninghausen resume mnemotécnicamente los siete aspectos
que son necesarios conocer para tener una imagen completa de una enfermedad, es
decir, para conseguir la totalidad sintomática (§7, §16)[x],
utilizando un hexámetro del siglo XII que usaban los teólogos escolásticos para
determinar la gravedad de un pecado: “Quis?
Quid? Ubi? Quibus auxiliis? Cur? Quomodo? Quando?”
Y coloca en primer lugar el aspecto psíquico del enfermo.
Quis?- ¿Quien?
“Por supuesto, la personalidad, la individualidad del paciente, debe encabezar la imagen de la enfermedad, porque la
disposición natural se apoya en ella.” Boenninghausen incluye en este
apartado: el sexo, la edad, la constitución física y el temperamento, y los
estados de la mente y el espíritu, tanto en enfermedad como en salud.
Quid?- ¿Qué?
La enfermedad, con su naturaleza y peculiaridades.
Ubi?- ¿Dónde?
El lugar de la enfermedad, su localización.
Quibus auxiliis?- ¿Con
qué? Se refiere a los síntomas acompañantes, concomitantes, especialmente
aquellos que “(a) raramente aparecen en
conexión con la enfermedad principal; (b) aquellos que pertenecen a otra esfera
de enfermedad diferente del trastorno principal; y (c) por último, aquellos que
son más ó menos característicos de uno de los medicamentos, aunque nunca se
hayan encontrado en tal yuxtaposición.”
Cur?- ¿Por qué?
Las causas de la enfermedad, la etiología, tanto las internas, es decir, la
disposición natural general (idiosincrasia), como las
externas u ocasionales.
Quomodo?- ¿Cómo?
Se refiere al modo, es decir, a todas las modificaciones que pueden tener
lugar, excepto el tiempo, que está contemplado en la siguiente pregunta;
incluye todas las modalidades, las agravaciones y las mejorías, también las
aversiones y deseos alimentarios. Boenninghausen declara en este apartado: “…considero las indicaciones obtenidas por
esta pregunta y la siguiente como las más importantes, indudables, y por lo
tanto las más decisivas para los propósitos terapéuticos.”
Quando?- ¿Cuándo?
“Esta última pregunta concierne al
horario de aparición, de agravación o de mejoría de los trastornos, y sigue en
orden natural a la precedente, y es raras veces de menor importancia en terapia
que la anterior.” También incluye la periodicidad, pero especialmente las
agravaciones y mejorías en momentos particulares a lo largo del día.[xi]
La imagen de la enfermedad aguda
“en la enfermedad aguda los síntomas principales nos
impresionan y se hacen evidentes a nuestros sentidos con mayor prontitud, y de
ello que se requiera menos tiempo para completar el cuadro de la enfermedad…”
(§82) (§99).
Hay que distinguir entre indisposición (pocos síntomas
triviales) y enfermedad aguda propiamente dicha; en la primera basta un tratamiento
higiénico-dietético (§150), sin necesidad de medicamentos.
“Cuanto más grave sea una enfermedad aguda, de mayor
cantidad de síntomas notables estará compuesta generalmente,” (§152).
En casos agudos graves, en que no hay tiempo para esperar a
observar la evolución natural de la enfermedad sin tratamiento, se toman en
consideración los síntomas del “cuadro completo en la condición actual”,
resultado de la asociación de la enfermedad natural con la medicinal (§92).
Escribe Boenninghausen, refiriéndose
al dolor de muelas, “La totalidad de los síntomas de una enfermedad da una
imagen perfecta de dicha enfermedad, e indica el remedio más útil de acuerdo al
gran principio del “similia similibus
curantur”. De la misma manera que un pintor no puede pintar una imagen
perfecta por un solo trazo, de los ojos, la nariz, o la boca, .”[xii]
Parece claro que en una enfermedad aguda la selección
sintomática a realizar para elegir el remedio más indicado no conlleva tantas
dificultades como en una enfermedad crónica, principalmente porque los síntomas
son de inicio reciente y son suficientemente notables como para ser
distinguidos del estado de salud o del estado de enfermedad crónica previos.
La imagen de la enfermedad crónica
“…los síntomas y dolencias experimentados antes de ser medicado o con posterioridad de
varios días a aquel en que dejó de tomar remedios dan la idea cabal y
fundamental de la forma original de
la enfermedad…” (§91), especialmente en casos crónicos, y que no requieren una
urgencia de actuación.
En las enfermedades crónicas debe prestarse especial
atención a las mínimas peculiaridades, que suelen ser muy significativas, a las
que los pacientes suelen estar acostumbrados por el tiempo de evolución (los
llamados “síntomas accesorios”) (§95).
En las enfermedades crónicas la selección sintomática se
hace más difícil, cuanto más tiempo de evolución y cuanto más tolerables son
los síntomas. Las claves para la correcta selección sintomática residirían en
considerar principalmente:
-la etiología o causa desencadenante, tanto más
difícil de discernir cuanto más alejada en el tiempo;
-la sincronicidad en la aparición de los síntomas
(concomitancia) o en las modificaciones de los síntomas, en especial los
cambios en el estado de ánimo; así, síntomas comunes adquieren una importancia
significativa por su agrupación con el síndrome patológico principal y se
convierten en signos característicos de la enfermedad;
-las modalidades (de agravación y de mejoría); y
-el tropismo: tisular, de órgano, geográfico.